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Acerca de la obra
Por Carlos Caporali
¿Hasta dónde podemos imaginar la
mística, la pasión, el incontenible
deseo de ser “hincha”, proceso
psicológico que bien podríamos
identificar con el fanatismo, o
mejor la exacerbación incontrolable
de las voluntades?
También podríamos preguntarnos:
¿hasta dónde dá, cuánto se estira
nuestra imaginación como para
componer un escenario de entrega
total por el objeto-sujeto amado?
Imposible decirlo, al menos a través
de esta propuesta, cual es la de
comentar, informar, avisar, dejar
sentado el asombro, escalón
primordial de la estructura
filosófica, que nos causa ver
concretada la maravillosa idea de
registrar la historia de uno de los
clubes de fútbol más importantes del
planeta, River Plate, a partir de
los cánticos históricos de sus
simpatizantes, hinchas como ya
dijéramos, adherentes, seguidores, “fanas”,“aguantadores” apasionados sin
dudas ni concesiones.
Desde el comienzo Cardone agradece:
Amadeo Carrizo encabeza la lista.
Con ese “as de espadas” define de
entrada nomás ese “Truco Gallo” que
representa la inmensidad de su
pasión “riverplatense”; después su
familia.
Así es la conducta del
hincha. Primero el ídolo, la divisa,
el club, luego su familia. Y no es
reprobable, nadie en el mundo duda
de lo dicho. Es que somos todos un
poco Cardone a la hora de honrar
nuestras divisas. De club no se
cambia, mucho menos de camiseta. La
fidelidad asume entonces
características de rito universal.
No en vano Tomás Liberti, fundador
del club de la banda, habla de los
colores y atuendos de la Masonería
Argentina, allá por el año 1901.
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